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El lugar más peligroso para una mujer es su hogar

2018.12.05 23:36 alforo_ El lugar más peligroso para una mujer es su hogar

Los datos indican que más de la mitad de las mujeres victimas de violencia de género son asesinadas por su pareja o parientes cercanos
Es una realidad en todo el mundo: el mayor peligro que pueden enfrentar las mujeres está en sus propios hogares, de acuerdo con un nuevo informe sobre homicidios en el mundo realizado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
En 2017, más de la mitad de las mujeres víctimas de homicidio fueron asesinadas por su pareja o parientes cercanos, según el informe. Además, los investigadores concluyeron que los esfuerzos realizados en algunos países para frenar estos asesinatos mediante nuevas estrategias jurídicas y programas sociales no han logrado avances tangibles.
El reporte, publicado el 25 de noviembre para coincidir con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, analizó cómo se relaciona la violencia contra las mujeres y las niñas con su estatus y su papel en la sociedad.
Asesinar a una mujer es “un acto letal a lo largo de un continuo de discriminación y abuso basados en el género”, escribió Yury Fedotov, director general de la agencia, en el prólogo del informe. Estas son cuatro conclusiones destacables del reporte.
La mayoría de las víctimas de asesinato son hombres. Sin embargo, es mucho más probable que las mujeres mueran a manos de los allegados más cercanos.
Al analizar los datos, el informe determinó que aproximadamente uno de cada cinco homicidios es perpetrado por una pareja o un familiar cercano, y las mujeres y las niñas conforman la mayoría de esas muertes.
De las casi 87.000 mujeres reportadas como víctimas de homicidio doloso en todo el mundo durante 2017, alrededor del 34 por ciento fueron asesinadas por su pareja y el 24 por ciento por un familiar.
El índice más elevado de mujeres que murieron a manos de su pareja o parientes se encontró en países africanos (una tasa de 3,1 víctimas por cada 100.000 mujeres), seguidos de naciones del continente americano (con una tasa de 1,6 víctimas por cada 100.000 personas de la población femenina). El índice más bajo fue el de Europa (0,7 víctimas).
Los datos en la actualidad incluyen ciertas salvedades.
Los investigadores indicaron que no es posible registrar con precisión los asesinatos relacionados con el género que ocurrieron durante conflictos armados, por lo que las cifras verdaderas en ciertas regiones podrían ser mucho más elevadas de lo que señala el informe. Asimismo, los datos no incluyen los homicidios irresueltos que posiblemente se hayan dado por el género de la víctima, y los analistas dijeron que muy a menudo la violencia contra la mujer no se reporta.
El informe tampoco dejó claro de qué manera ni si tomó en cuenta la violencia en contra de las mujeres transgénero en las estadísticas. Un vocero de la oficina de las Naciones Unidas no respondió a la petición de comentarios al respecto.
Jodie Roure, profesora en el John Jay College en Nueva York y quien ha realizado investigaciones exhaustivas sobre la violencia contra la mujer, recalcó que las prácticas de recopilación de datos varían de un país a otro.
“Estos datos tienen ciertas limitaciones”, explicó Roure. “¿Son un reflejo del panorama completo? No, pero lo importante es hablar al respecto, porque hace poco tiempo no lo estábamos haciendo”.
La culpa la tiene el sexismo; las mujeres también pueden ser perpetradoras.
A la raíz de la violencia doméstica contra las mujeres y niñas están las normas sociales que imponen que el hombre tiene autoridad del hombre para controlar a la mujer. Investigaciones al respecto que cita el estudio de la ONU revelan que los hombres y los niños que se atienen a las perspectivas estereotípicas sobre los roles de género —por ejemplo, que los hombres necesitan tener sexo más que las mujeres o que los hombres deben dominar a las mujeres— son más propensos a ser violentos con su pareja.
El reporte encontró que los hombres que matan a su pareja de sexo femenino por lo general mencionan haber tenido problemas con el alcohol, celos y miedo al abandono. En cambio, las mujeres que habían matado a su pareja de sexo masculino con frecuencia mencionaron que habían soportado largos periodos de violencia física a manos de esa pareja.
A pesar de tratarse de casos excepcionales, las mujeres también pueden ser responsables de la violencia de género. Por ejemplo, puede que algunas parientes cometan homicidios por honor, en los que las familiares asesinan a una niña o mujer por supuestamente haber deshonrado a su familia.
Existen muchas otras motivaciones detrás de los asesinatos por razón de género, a decir del informe. Entre ellas están la orientación sexual o la identidad de género de la víctima; las amenazas que enfrentan quienes hacen trabajo sexual; en el sur asiático puede ser por disputas sobre las dotes matrimoniales, o incluso acusaciones de brujería en África, Asia y las islas del Pacífico.
Algunos países ya tienen leyes en contra del feminicidio, pero no se ha llegado a un consenso sobre lo que significa ese término.
La palabra feminicidio se acuñó por primera vez en la década de 1970 en referencia a los asesinatos de mujeres y niñas. En años recientes, ha habido insistencia, en particular en Latinoamérica, en que se utilice el concepto con el fin de crear nuevas categorías legales y políticas públicas.
El año pasado, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, hizo un llamado en su país para erradicar “una cultura machista profundamente arraigada”, que “a fin de cuentas en verdad genera violencia en contra de las mujeres”. Después del asesinato de una mujer que fue parcialmente filmado, los brasileños usaron las redes sociales para exhortar a la gente a intervenir y detener la violencia doméstica. En Perú, las participantes de un reciente concurso de belleza montaron una protesta; enumeraron las estadísticas sobre los feminicidios en vez de dictarles sus medidas a los jueces.
En septiembre, la Unión Europea y las Naciones Unidas lanzaron un programa conjunto dedicado a combatir el feminicidio en América Latina. Sin embargo, el informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito descubrió que no existe una definición estandarizada del término, lo cual ha derivado en una gran diferencia en las prácticas jurídicas y de recopilación de datos.
Los nuevos programas y leyes han logrado sensibilizar al público con respecto al tema, aunque la cantidad de estos asesinatos no ha disminuido en comparación a 2012, cuando Naciones Unidas realizó un estudio similar. No obstante, el informe concluye que se deben tomar más medidas a fin de ofrecer más servicios para las mujeres, así como cambiar las convenciones culturales.
“Una ley por sí sola no es suficiente”, comentó Roure. “Debe haber una estrategia integral y holística”. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=249843
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2016.11.19 22:52 ShaunaDorothy ¡Defender las conquistas de la Revolución Cubana! El régimen de Castro da la bienvenida al reaccionario Vaticano

https://archive.is/IHDQa
Espartaco No. 46 Octubre de 2016
¡Defender las conquistas de la Revolución Cubana!
El régimen de Castro da la bienvenida al reaccionario Vaticano
Traducido de Workers Vanguard No. 1077 (30 de octubre de 2015).
Al menos 100 mil cubanos se dieron cita en la Plaza de la Revolución de La Habana el 20 de septiembre [de 2015] para asistir a una misa católica presidida por el argentino Jorge Bergoglio (el papa Francisco). Uno de los lados de esta amplia plaza ostenta un enorme retrato del Che Guevara, el héroe de la Revolución Cubana asesinado con ayuda de la CIA en Bolivia en 1967. En el lado opuesto, fue colocado un gran póster mostrando a Jesús con las palabras “Vengan a mí”. Raúl Castro, el dirigente del Partido Comunista Cubano (PCC) en el poder, se sentó en primera fila y asistió a otras misas papales en las ciudades de Holguín y Santiago en los días sucesivos. El papa también tuvo una reunión de media hora con el hermano y predecesor de Raúl, Fidel, de 89 años, que un portavoz del Vaticano describió como “muy informal y amigable”.
Voice of America, órgano de propaganda de la CIA, celebró a Francisco por advertir al pueblo cubano contra “los peligros de la ideología” (voanews.com, 20 de septiembre de 2015). Por su parte, la dirección del Partido Comunista instó a los cubanos a asistir a las misas papales y ordenó su transmisión en vivo a través de la televisión estatal. Pósters con la cara del papa fueron desplegados en todo el país. En el discurso de recepción en el aeropuerto de La Habana, Raúl Castro elogió a Francisco por jugar un papel clave en las negociaciones que restauraron las relaciones diplomáticas entre EE.UU. y Cuba; le regaló, además, un enorme crucifijo. Durante una visita previa al Vaticano, el dirigente del PCC incluso declaró en conferencia de prensa: “Si el papa continúa así, voy a regresar a rezar y a la iglesia, y no es una broma” (Washington Post, 10 de mayo de 2015).
La bienvenida de los dirigentes cubanos al papa Francisco —que se suma a la que dieron a sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI cuando visitaron la isla— es criminal y representa un peligro mortal. La Iglesia Católica es, y ha sido siempre, un bastión mundial de la reacción política y social, especialmente en la propia América Latina. El Vaticano utilizará toda autoridad que adquiera entre la población cubana para promover la contrarrevolución utilizando el velo de la “democracia”. El regreso a la explotación capitalista en Cuba significaría la destrucción de las conquistas revolucionarias del país y daría paso a una renovada dominación neocolonial por parte de EE.UU.
El estado obrero deformado cubano en peligro
Cuba es el único estado obrero en América. La destrucción del dominio capitalista y la socialización de la economía hace más de 50 años dio paso a extraordinarios avances para el pueblo cubano. Los servicios médicos y la educación de calidad se volvieron accesibles para todos. Las mujeres fueron integradas completamente a la fuerza de trabajo y, hoy día, ocupan más de la mitad de las plazas en las facultades universitarias. Los doctores cubanos son enviados con frecuencia alrededor del mundo para prestar auxilio a las víctimas de desastres y epidemias. A pesar de la continua escasez material, Cuba tiene una de las tasas de alfabetización más altas del mundo y un índice de mortalidad infantil por debajo del de EE.UU. y la Unión Europea.
Los imperialistas estadounidenses han trabajado incansablemente para derrocar la Revolución Cubana. Sus crímenes han abarcado desde la invasión de Playa Girón (Bahía de Cochinos) en 1961 hasta numerosos intentos de asesinato contra Fidel Castro, desde la promoción de las contrarrevolucionarias bandas terroristas de gusanos en Miami hasta la imposición de un embargo hambreador de décadas. Los obreros del mundo, en particular en Estados Unidos, deben estar por la defensa militar incondicional de Cuba contra el imperialismo y la contrarrevolución capitalista.
Sin embargo, el estado obrero, desde sus inicios, ha estado deformado por el dominio de una burocracia nacionalista hostil a la perspectiva de la revolución socialista internacional. Siguiendo los pasos de la burocracia estalinista en la antigua Unión Soviética, la burocracia castrista, levantando el dogma nacionalista del “socialismo en un solo país”, ha perseguido el sueño de opio de la “coexistencia pacífica” con los imperialistas. Para tratar de lograrla, ha socavado repetidas veces oportunidades revolucionarias en otros lugares de América Latina.
Por ejemplo, en la década de 1980 los burócratas del PCC aconsejaron a los sandinistas nicaragüenses, nacionalistas de izquierda, de no seguir “la vía cubana” de expropiar a la clase capitalista. Una y otra vez han promovido regímenes nacionalistas burgueses, desde la dictadura de Velasco en Perú a fines de los 60 y principios de los 70 hasta los gobiernos capitalistas de Brasil, Venezuela y otros países hoy en día. La grotesca acomodación de los estalinistas cubanos al Vaticano es parte de este marco. La defensa de la Revolución Cubana está directamente ligada a la lucha por una revolución política proletaria para derrocar a la burocracia y establecer un régimen basado en el internacionalismo revolucionario y la democracia obrera. Para esto se requiere forjar un partido de vanguardia leninista-trotskista para movilizar a los trabajadores en lucha.
El socialismo implica una sociedad de abundancia material basada en un nivel de productividad económica más alto del que es posible bajo el capitalismo. Una sociedad así, que requeriría la tecnología más moderna y una división internacional del trabajo, no puede ser construida en un solo país, particularmente en una pequeña isla con escasos recursos naturales. En contraste, su construcción requerirá de una serie de revoluciones socialistas al nivel internacional, notablemente en los países capitalistas avanzados. La supervivencia del estado obrero deformado cubano depende en última instancia de la extensión de la revolución, especialmente a la bestia imperialista estadounidense.
Cuando las fuerzas guerrilleras pequeñoburguesas de Castro marcharon en La Habana en enero de 1959, el ejército y el resto del aparato estatal capitalista que había sostenido a la corrupta dictadura de Fulgencio Batista, respaldada por EE.UU., colapsaron. Inicialmente, el nuevo régimen no tenía intención alguna de expropiar a la clase capitalista local o las vastas propiedades de los imperialistas estadounidenses. Pero, frente al saqueo económico por parte de los partidarios de Batista y la hostilidad implacable de los gobernantes en Washington, el gobierno cubano se vio obligado a efectuar nacionalizaciones a gran escala de las plantaciones de azúcar, los bancos y otras compañías de propiedad estadounidense durante el verano y el otoño de 1960, así consolidando un estado obrero deformado.
En sus primeros años, el régimen fue hostil a la jerarquía católica, con razón. Fidel Castro denunció a los dirigentes de la iglesia en Cuba como “peones de la embajada estadounidense” y “fascistas de Franco”. Su furia fue provocada por una carta pastoral emitida por la jerarquía católica cubana condenando “el avance creciente del comunismo en nuestro país” (Time, 22 de agosto de 1960). Las propiedades de la iglesia fueron expropiadas, incluyendo más de 300 escuelas previamente reservadas a la élite que fueron transformadas en escuelas públicas bajo control estatal. Algunas estatuas religiosas fueron simbólicamente decapitadas.
La creación de un estado obrero y los avances económicos y sociales que se dieron como consecuencia fueron posibles únicamente gracias a la existencia de la Unión Soviética y su alianza con Cuba. Los soviéticos proporcionaron protección militar esencial contra el imperialismo estadounidense y subsidiaron a Cuba hasta con 5 mil millones de dólares de ayuda al año. La URSS proporcionaba alrededor del 60 por ciento de los alimentos de Cuba y casi todo su petróleo a cambio de azúcar. Estos subsidios fueron reducidos severamente con la descomposición del dominio estalinista en la URSS a finales de la década de 1980, y la destrucción contrarrevolucionaria en 1989-1992 de los estados obreros deformados en Europa Oriental y de la Unión Soviética los detuvo por completo. Cuba sufrió una profunda crisis económica conocida como el “Periodo Especial”. A partir de 1993, el régimen castrista implementó una serie de medidas orientadas al mercado que, a pesar de producir algo de recuperación económica, finalmente condujeron a un incremento significativo en la desigualdad.
Ese mismo periodo vio una creciente reconciliación del régimen con la jerarquía de la iglesia. La constitución fue enmendada a principios de los 90 para describir a Cuba como un estado “secular” (en vez de “ateo”), y los dirigentes del partido declararon que el ateísmo ya no era un requisito para militar en el partido. La Navidad y, más recientemente, el Viernes Santo han sido declarados días de asueto nacional. Sin embargo, la práctica de la religión en la isla sigue siendo limitada. Aunque alrededor del 40 por ciento de los cubanos han sido bautizados, muy pocos van a misa los domingos; los que lo hacen son en su mayoría adultos mayores. Entre los cubanos negros, los rituales y las creencias místicas de la santería, derivados de las tradiciones de los esclavos africanos llevados a Cuba por los colonizadores españoles, son significativamente más comunes.
A pesar de ello, el papel social de la Iglesia Católica ha crecido dramáticamente, con la aprobación tácita del gobierno. Las organizaciones de beneficencia y los centros culturales financiados por la iglesia han adquirido prominencia. En el marco del limitado acceso a las necesidades básicas, organizaciones como Cáritas y el Centro Loyola de los jesuitas actúan como centros de distribución de alimentos, pañales y otros productos sanitarios, además de ofrecer ayuda a los adultos mayores y proporcionar cuidado infantil, acceso a computadoras, etc. Estas organizaciones de beneficencia son financiadas por exiliados cubanos de derecha, de igual modo que varias escuelas de negocios que colaboran con la Universidad Católica en España para entrenar a los llamados emprendedores y organizar discusiones sobre el futuro económico de Cuba.
En 2010 empezó a operar un nuevo seminario en las afueras de La Habana. A principios de este año, los representantes de la Iglesia Católica dijeron que sus solicitudes para construir nuevas iglesias, que habían esperado largamente para ser aprobadas por el gobierno, empezaron a recibir luz verde. El alcance creciente de la Iglesia Católica ha sido aumentado por los cambios a las regulaciones del Departamento del Tesoro de EE.UU. que permiten a los estadounidenses viajar a Cuba para realizar actividades religiosas. Con un incremento en su financiamiento, la iglesia ha logrado construir redes de apoyo que podrían desempeñar un papel en la organización de futuras actividades contrarrevolucionarias.
Apóstoles de la reacción clerical
El papel del Vaticano en fomentar la contrarrevolución puede verse claramente en el caso de Juan Pablo II, el primer papa invitado a Cuba por el régimen de [Fidel] Castro en 1998. Ese papa, nacido con el nombre de Karol Wojtyla, jugó un papel ideológico fundamental en la creación del “sindicato” procapitalista Solidarność en su nativa Polonia en 1980.
Las décadas de mala administración económica, nacionalismo y capitulación a la Iglesia Católica por parte de la burocracia estalinista en el poder habían empujado a gran parte de la históricamente socialista clase obrera polaca a los brazos de la reacción clerical. La iglesia era en los hechos la única oposición legal a la burocracia. Después de consolidarse en torno a un programa contrarrevolucionario que incluía las demandas por “elecciones libres” y “sindicatos libres” —las consignas estándar durante la Guerra Fría de la CIA y sus secuaces anticomunistas en la AFL-CIO—, Solidarność intentó llegar al poder en otoño de 1981. Cuando los estalinistas se dieron a la tarea de suprimir a Solidarność en diciembre de 1981, apoyamos la supresión de los contrarrevolucionarios. Al mismo tiempo, enfatizamos que el crecimiento de la reacción católica era consecuencia directa de la bancarrota política de la casta burocrática en el poder.
Menos de una década más tarde, los estalinistas polacos abdicaron y Solidarność llegó al poder, marcando la destrucción del estado obrero deformado polaco. Estos eventos sirvieron para pavimentar el camino a acontecimientos similares en el resto de Europa Oriental y a la destrucción de la Unión Soviética en 1991-1992 —una derrota devastadora para la clase obrera internacional, incluyendo la cubana—.
El actual papa, el primero proveniente de América Latina, ha tratado de construirse una imagen de progresista por medio de sus homilías a favor de los pobres y los oprimidos. Pero, a pesar de las halagadoras declaraciones de los burócratas del PCC, la cara detrás de la máscara de Francisco es profundamente reaccionaria. En su juventud, Jorge Bergoglio fue miembro de la Guardia de Hierro, una organización derechista y clerical en Argentina. En la década de 1970 y principios de la de 1980 fue parte de la jerarquía católica en ese país, cuando la iglesia respaldaba la junta militar del general Jorge Videla. El sangriento régimen del general, que fue apoyado de principio a fin por el imperialismo estadounidense, asesinó o “desapareció”, al menos, a 30 mil obreros e izquierdistas. Un obispo o un cardenal estaba presente en todos y cada uno de los eventos públicos y los días nacionales para bendecir a los dictadores.
Parte del contexto en el que se da el creciente acercamiento entre los burócratas cubanos y el Vaticano son los esfuerzos diplomáticos de este último para dar fin al embargo económico de 55 años impuesto por Washington. Siempre nos hemos opuesto al embargo, cuyo propósito es estrangular a la economía cubana. Al mismo tiempo, advertimos que la campaña de cada vez más sectores de la clase capitalista estadounidense (y ahora del gobierno de Obama) para dar fin, o al menos relajar, estas medidas hambreadoras, presenta otro tipo de peligro para la Revolución Cubana.
En contraste con el embargo, los capitalistas en Europa (particularmente en España) y en Canadá han mantenido durante mucho tiempo intercambios comerciales con Cuba, con la convicción de que las políticas beligerantes de Washington han demostrado ser ineficaces para socavar al estado obrero. Los oponentes imperialistas del embargo buscan minar la economía socializada de Cuba y fomentar la contrarrevolución por otros medios, por ejemplo, inundando el país con artículos baratos de importación. Cuba, desde luego, debería tener el derecho a realizar intercambios comerciales y mantener relaciones diplomáticas con todos los países, incluyendo Estados Unidos. Sin embargo, es vital mantener el monopolio estatal del comercio exterior, es decir, un estricto control por parte del gobierno sobre las importaciones y las exportaciones.
Las ideas religiosas florecen particularmente en el terreno fértil de la escasez material, ofreciendo consuelo, glorificando el sacrificio y prometiendo recompensas después de la muerte. La Iglesia Católica, otrora bastión de la reacción feudal, promueve ahora la obediencia al orden de explotación capitalista (“Benditos sean ustedes los pobres”) y fomenta el fanatismo contra las mujeres y los homosexuales. El derecho al aborto es un buen ejemplo. Cuba es el único país en América en donde el aborto ha sido legal y gratuito desde finales de la década de 1960, un claro ejemplo de las conquistas que son posibles una vez que las cadenas del capitalismo han sido rotas. El papa Francisco y el resto de la jerarquía católica quieren no sólo prohibir el aborto, sino todas las formas de contracepción. El acceso sin restricciones a esos servicios es esencial para que las mujeres puedan tener control sobre si tener hijos y cuándo; sin tales servicios, serán empujadas fuera de los lugares de trabajo y relegadas una vez más a los confines reaccionarios de la familia.
Hoy en día, la Revolución Cubana se encuentra en una encrucijada. Los obreros en EE.UU. tienen el deber especial de defender a Cuba de la restauración capitalista y el rapaz imperialismo estadounidense. Esta tarea está intrínsecamente ligada a la lucha por la revolución socialista para barrer con los gobernantes capitalistas estadounidenses. La Spartacist League, sección estadounidense de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) está dedicada a construir el partido leninista de vanguardia necesario para llevar esa lucha a la victoria.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/46/cubana.html
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